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Fuga

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                    Las alturas y la distancia                    traen un instrumento


                    que sopla en la niebla,


                    estremeciendo el aire,


                    la carne del instante.




                    El clarinete escala


                                               sube


                        contra alto,


                   la respiración alcanza la cima...


                  y sigue aquí,


                   en este instante de piel estremecida.



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ALGUIEN PIENSA EN TI

Luego no digas que no pienso en ti.¿Porqué?
Mauro levanta triunfante la rejilla entera de costillas de cerdo, envueltas en plastico transparente replegado, por donde se aprecia la clara forma de cada costilla bañada en una sustancia rojiza, como enchilado.
-oh, ¡hay que prender el horno! Increpa Elba emocionada como pocas veces.Sugiero que lo dejemos para otra ocasión, cuando realmente todos queramos comer eso.¿Cuándo? ¿De qué sabor estan sazonadas? Pregunta Elba sin esperar a que Mauro responda la primera pregunta. Hoy no tiene ganas de argumentar.Mauro lee la leyenda del paquete.
Dice que estilo San Luis, con whisky, pimienta y especias estilo San Luis.
En su mente, Elda ya ha decidido cambiar la receta. Le agregará una salsa de barbiquiu y miel.
Ve si encuentras lugar en el congelador, toman mucho espacio, por eso decía...Apenas caben, justo el espacio necesario, pero si decides comprar las pizzas...ya, no cabe ni un alfiler más.Elda sale de la cocina y se…

Había que pensar la niebla

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Sentir la niebla como un felinoque se mueve sigiloso en la ezquina de la casa,gato montéz al asecho,la tristeza de hace tiempoaparece de estar escondida en los simientes, para elevarse de pronto, ingrávidahasta la pequeña esperanza, la sola esperanzade decirte lo que esperabas,y morir.
Gélida nieblaSu espina de humo, extasiadase curva en el aliento de los transeúntes,invierte la ciudad en un fantasma,y a ti....en una lágrima callada.



Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.

Mujeres en el pasillo

Algo indeseable debe haber ocurrido. Mrs. Keener, una de las maestras de kínder  corre  por el pasillo con cara de pánico, la acompaña  su asistente, Ms Lawson.  No sé de donde  vienen pero van en dirección al salón.
 Pasan junto a mi tan a prisa que al encontrarlas no tengo tiempo de preguntar qué pasa,  ni  puedo estar segura de que me vieron siquiera.
Me quedo perpleja, la mandíbula al pecho, mirando cómo se alejan por el pasillo,   más adelante se encuentran a Ms. West, otra asistente de maestros, tampoco se detienen y pronto también aquel encuentro es  pasado, sin embargo a ella le instruye Ms. Lawson de paso sobre qué hacer con los alumnos de Mrs.Keener. –Que alguien vigile a sus niños, tengo que llevarla a su casa- grita  –Estan en el laboratorio de computación- ¿Qué paso?- inquiere Ms.West –Tengo que llevarla a su casa- repite Ms. Lawson sin detenerse. Siguen corriendo, ella sosteniendo a Mrs. Keener por el brazo derecho, y Mrs. Keener con la mirada fija en un lugar distante,  f…

METONIMIA Y SINECDOQUE

La mano pequeña 
sostiene una pluma,
el contenido de la mano
insiste en ablandar un mármol,
con ojillos desiguales
alegría triste
en la boca.

La sombra del mármol
en su dureza de pómulos fríos,
muestra vulnerabilidad
de vidas transcurridas,
más no vacías.

Hay esperanza para la pluma.


Beatriz Osornio Morales.


Como comprenderán me ha estado inquietando el tema de los muros, publiqué un pequeño razonar en aquella ventanita que espera tu vista:Pongo el enlace a continuación pero si no funciona, en la barra lateral esta abierta esta misma ventana con el título PARA EMERGER UN DIA. Gracias.



https://osorniobeatriz.wordpress.com/2017/01/29/despues-de-tantos-muros/

QUEMA EL SILENCIO

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Hay vacíos que te pueden llenar,así como hay plenitud que te vacíaal instante... el recuerdo.
Para regresar vacíos a la línea de fuegodonde el silencio quema,servir una sinfonía de espumafragante, ángel mío,  mitigar la sed.A la ciudad del tedioentregamos una vez más,la sed de la carne.
Todo está sin memoriaesta noche, puedo escuchar los latidosdel corazón en la piel,sopesar el ruido del refrigerador,el recuerdo ausente, la secadora en el día,la podadora del vecino a tres casas,un tick tack sin reloj;música, después, el arpa en el árbol
de la noche.
El sonido es justo...yo subo contigoal columpio de la sangre,cuando me besasen silencio.
Hay vacíos que te pueden llenar,como plenitud que te vacía...el adiós, los adioses al instante.




Beatriz Osornio Morales, imagen de la red.


Órbitas

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Mi diario precisa  letras pequeñas, contenidas en las líneas rojas del cielo raso y el horizonte terrenal. Un sol incandescente irradia de algún punto invisible, esa luz rojiza delinea la hoja blanca de mi diario, marcando  ardientes espacios en ansias de ser poblados.
Las naves viajan en  trayectoria horizontal, pensando que es una ascensión su vuelo, y que tras ellas, su ala oscura ensombrece la hoja.
Así viajan los astronautas, con la esperanza de que sus signos trazados, sean la señal de regreso a la tierra.Estas letras extraviadas en el infinito espacio de la línea, desearían caminar al comienzo de su travesía, como se instalan las palabras maceradas en la frase,  con la esperanza de retornar al principio. ¿Quién sabe si habrá otros seres orbitando el cosmos, buscando el arribo a su tierra prometida?
Quizá no seamos las únicas entidades solitarias en busca de otros, quizá no sean estas palabras, astronautas desertados de su órbita. Las palomas regresan.

B.O.M. imagen de la red.

Entre el Sueño y la Muerte

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¿Es verdad que me necesitas? La sola idea contradice a la realidad de no saber nada; yo no sé nada de ti y tú no sabes nada de mi, creo que no, pero ¿Cómo es que veniste a decirme que me necesitas de veras?
Por primera vez en nuestras vidas te atreviste, abandonado a mis brazos y yo sostuve tu cuerpo enamorado, lo sostuve de rodillas. Te preguntarás porqué contestar con tanta premura; querido, a mí la vida me viene a prisa, ya estuve muerta una vez y sin darme cuenta.
No quiero que otra vez llegue la hora y tenga cuentas pendientes, aunque.... quién sabe, a la mejor no importa cuanta premura y precauciones se tomen, cuántas preguntas se apresure uno a responder o a preguntar, la muerte siempre deja preguntas sin respuesta.
Me adivinaste los sueños, hasta unas fotografías mandaste, tú en tu rostro interno, ese rostro diabólico y travieso que presumes. Aun no contesto a tu correo pero sé y quiero que sepas que te creo. Todos tenemos no solo un rostro interno sino muchos rostros y tene…